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Lealtad vs Resentimiento

Posteado el 30. Jul, 2018 por en Prensa

Publicado en Revista Pymes Julio 2018

Hace muchos años, cuando trabajaba como Psicólogo clínico atendiendo familias, recuerdo haber prestado especial atención a la definición de unos colegas que describían a la Lealtad como la trama relacional que mantiene unidas a las personas por sentimientos de reciprocidad, gratitud y culpa (1) y que, a continuación, presentaban un método sencillo para fomentarla en la vida familiar, un modelo Contable.

Consideraban que cada participante del grupo familiar lleva algo así como un libro contable en su corazón que funciona según la lógica del Debe y del Haber. Cuando recibe comportamientos amorosos, de cuidado y protección, normalmente llena la columna del Haber y refuerza los tres sentimientos de la Lealtad. Y cuando no sucede de ese modo, llena la columna del Debe y refuerza los del Resentimiento, que suelen manifestarse como enojo, rencor y deseos de venganza.

Lo cierto es que ambos grupos de sentimientos unen más que lo que desunen y, como solía argumentar Jorge L Borges, lo único que desune y finalmente nos libera es la indiferencia, que es pariente cercana del olvido. El Resentimiento en cambio genera una poderosa fuerza de unión, la cual podría ser una razón para que relaciones altamente disfuncionales se mantengan persistentemente a través del tiempo sin que “los de afuera” lo puedan comprender.

En el caso de los negocios familiares, la disfuncionalidad de las relaciones no sólo tiene un alto costo emocional, sino que producen acumulación de Costos invisibles que, tarde o temprano, provocan quebrantos económicos y severos deterioros de la calidad de vida de los implicados. Esto es así porque mezclar afectos y negocios nunca ha sido ni será una tarea sencilla para nadie. Menos aún cuando se trata de hacerlo con la familia.

Estadísticamente está comprobado que la mayoría de las empresas familiares implosionan. Es decir, que no colapsan por factores externos –frente a los cuales suelen ser muy resistentes- sino que las carcomen factores internos correspondientes a conflictos de relacionamiento que curiosamente se dan más en la prosperidad que en la adversidad. Por eso, para superar el desafío de trabajar en familia, hay que dedicar tiempo, atención e inteligencia a la construcción de Lealtad.

El Protocolo Familiar suele ser una herramienta propicia para realizar este importante trabajo. Lamentablemente con frecuencia es concebido como el resultado de unas pocas ediciones de junta familiar de las cuales emergen una serie de Reglas de Relacionamiento escritas que, se supone, regirán en el futuro las relaciones entre los miembros. Y cuando se lo piensa así, tarde o temprano fracasa.

Sucede que un Protocolo de verdad no es un papel escrito, es un proceso de construcción cultural que se produce a través de conversaciones significativas sobre temas potencialmente conflictivos tales como: Visión del negocio y Valores de la familia empresaria; Distinción de los órdenes relacionales Familia, Propiedad y Gestión; Derechos y Obligaciones según esos órdenes relacionales; Ingreso de nuevas generaciones; Proceso de Inducción y Plan de carrera para las nuevas generaciones; Condiciones para ocupar cargos directivos; Condiciones para compraventa de acciones; Responsabilidad social Familiar y Empresaria; Método para desvinculación de familiares; Obligaciones y Derechos especiales para los miembros de la familia; Métodos de resolución de conflictos; y otros.

No se trata de escribir una serie de acuerdos básicos que parezcan de sentido común evitando sus zonas más conflictivas sino, por el contrario, se trata de abordar temas actual o potencialmente conflictivos con seriedad y dándose el permiso y el tiempo para desacordar lo necesario hasta encontrar el sendero del consenso y la convicción.

Así, la construcción del Protocolo familiar es un proceso de desarrollo emocional orientando a propiciar la mutua Lealtad que agrega sostenibilidad al negocio pero que, por su naturaleza, promueve también el crecimiento emocional de la familia y sus integrantes.

Lic. Jorge O. Hambra

Director del Club Argentino de Negocios de Familia

 

 

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