La Empresa Familiar y las crisis

Posteado el 09. Abr, 2020 por en Empresas Familiares, Estrategia, Gobierno y Liderazgo, Prensa

Publicado en Revista Pymes- Abril 2020

Uno de los factores por los que toda Europa y los EEUU estimularon el desarrollo y la permanencia de las Empresas Familiares (EF) es, precisamente, por su comprobada capacidad para resistir y superar las crisis externas.
Hace ya mucho tiempo se observó que, durante crisis profundas y prolongadas, el comportamiento de las empresas familiares era sumamente resiliente. Esto es, se empecinaban en permanecer superando las dificultades a cualquier costo mientras que otras huían frente al peligro.
También notaron que esta característica no solo las defendía de las amenazas sino que, en su lucha por sobrevivir generaban un gran aporte a la sostenibilidad social.
Precisamente, la confirmación estadística de este comportamiento les valió obtener facilidades de los países desarrollados, que se han ocupado de protegerlas. Toda Europa estimuló su asociatividad y financió estudios que permitieron comprender su naturaleza particular y cómo estimular su permanencia. En España, por ejemplo, tiene líneas de crédito a tasas subsidiadas que pueden obtener a través del Instituto de la Empresa Familiar Español. Los EEUU, por su parte, se ocuparon de fundar institutos universitarios especializados para identificar y enseñar buenas prácticas, exclusivas para este particular tipo de negocios.

Fue debido a estos estudios, que se logró descubrir que toda la capacidad de resistencia y fortalecimiento que lograban los negocios familiares frente a dificultades externas, funcionaba exactamente al revés cuando se trataba de resolver sus propios conflictos internos.

Sucede que la empresa familiar se basa en la coexistencia de dos sistemas relacionales conflictivos entre si: el Sistema relacional familia cuyo principio constitutivo es la protección, y el Sistema relacional Empresa cuyo principio es la eficiencia que, para funcionar armoniosamente requieren de un Plan Estratégico interno.
Tratando de lograr una comprensión acabada del fenómeno que permitiera conducirlo hacia el éxito, se identificaron algunos Desafíos críticos que constituyen las principales amenazas:

1. El Proceso de Profesionalización: cuando se lo impone sin la progresividad y las políticas adecuadas, o cuando se contratan profesionales con alta calificación académica y se los priva de un contexto que les permita ejercer sus prácticas.
2. El Ingreso de Nuevas generaciones: cuando se lo hace sin la capacitación adecuada, sin claridad en las reglas de juego, sin un horizonte claro de desarrollo y participación, cuando se les otorgan privilegios injustificados, y cuando se les exigen comportamientos que no pueden satisfacer, o cuando se los obliga a trabajar en la empresa como parte de un mandato en lugar de una vocación.
3. La Participación o exclusión de familiares políticos: cuando no se toman las debidas precauciones propiciando(a) la confusión de roles entre las relaciones familiares y las laborales y (b) las decisiones arbitrarias.
4. La implementación o no de métodos de gestión profesionales: cuando el control se basa en la presencia de familiares y amigos sin considerar sus capacidades para cumplir con las responsabilidades requeridas (Nepotismo)
5. El Arreglo discrecional de sueldos y beneficios: cuando las remuneraciones no guardan relación con los aportes de valor verdaderos.
6. La falta de Reglas de relacionamiento consensuadas [Protocolo]: cuando la ausencia de acuerdos de valores y de comportamiento fomenta la ocurrencia de abusos entre los familiares.
7. El liderazgo basado en la dominación: cuando el liderazgo autocrático inicial no evoluciona hacia un modelo basado en la Visión Compartida.

Sabiamente, el gran maestro Peter Drucker dijo: “cuando Dios quiere castigarte duro pero muy muy duro, primero te da diez años de buena fortuna”. Y esto es especialmente válido para los negocios de familia de todo el mundo. En otras palabras, un comienzo exitoso puede hacerles creer que estas amenazas no cuentan para su caso, y promover la sensación de estar a salvo en forma permanente. Pues no es cierto.

Lic. Jorge O. Hambra
Director del Club Argentino de Negocios de Familia

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