La comunicación en empresas familiares: la importancia de la escucha

Posteado el 14. Mar, 2018 por en Comunicación, Comunicación Eficiente, Empresas Familiares

Los negocios de familia traen aparejados un alto contenido emocional, no sólo en miembros que forman parte de la empresa, sino en aquellos integrantes no familiares que se sienten parte del proyecto y tienen acceso a los niveles de decisión de la empresa.

Asimismo, la lealtad es esperada y valorada en el negocio familiar de una manera superior a la que se podría esperar en una corporación anónima. Por lo tanto las emociones comprometidas son un factor clave a tener en cuenta. Si se pretende pasar por alto el peso que tienen los sentimientos, las lealtades y los acuerdos propios de lo familiar, se correrán riesgos.

La toma de decisiones y el generar consenso implica que las personas aprendan a dialogar. En una conversación el sentido, el conocimiento y el significado circulan, nadie puede apropiarse de ellos de modo exclusivo. Durante el dialogo se espera una búsqueda conjunta donde el resultado será una construcción colectiva en desarrollo.  De aquí se desprende que en todo diálogo el componente crítico es la escucha. 

Escuchar al otro implica una actividad que requiere hacer foco en intentar comprender lo que el resto dice y además tratar de no dar por entendido lo que el otro quiso decir.  Aprender a dialogar implica ir más allá del mero llevarse bien con una persona, tiene que ver con aplicar la capacidad de mantener diálogos significativos que se diferencian de  los siguientes:

  • Chismorreo: Se caracteriza por decir a quienes no corresponde lo que se piense o se ha observado de los demás. La intención de este intercambio es informarse acerca de las debilidades o comportamientos inapropiados de otros, sin que éstos lo sepan.
  • Dialogo banal: Se caracteriza por temas triviales, casi insignificantes de la vida diaria que son funcionales para la sociabilización.

La única herramienta válida para resolver los conflictos es el diálogo significativo que es una conversación que permite expresar los desacuerdos haciéndolo a la persona pertinente, en el momento adecuado y con firmeza.

Muchas veces la familia empresaria necesita aprender a generar un espacio para el dialogo, adquirir la madurez emocional para afrontar los temas difíciles que involucran emociones profundas y dinero.

Dado que no resulta un proceso fácil, se aconseja siempre prepararse, contar con el apoyo de un tercero quien tenga habilidades para moderar  y conducir la energía de este tipo de comunicaciones.

El logro de ser capaces de realizar diálogos significativos será una cuestión esencial para la empresa familiar y será una herramienta de supervivencia y competitividad.

 

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