Guillo Dietrich

Director Administrativo
Grupo Dietrich

“La discusión sobre si la empresa familiar debe o no profesionalizarse, no tiene sentido: si una empresa no crece, se muere”

Es indispensable que las empresas familiares estén en continua capacitación y profesionalización. En este tipo de empresas, el punto de la profesionalización es importante pensarlo en relación a traspaso generacional, el cual aporta nuevas estrategias que darían lugar al crecimiento

¿Cómo se integró la nueva generación a la empresa?

El paso de una generación a otra en nuestra empresa, fue un proceso de convivencia: cada uno fue tomando más y nuevas responsabilidades, hasta que naturalmente se dieron los cambios.

Nuestro padre, Guillermo Dietrich, siempre se preocupó por que estuviéramos relacionados con el negocio, así fue como durante la época universitaria fuimos tomando algunos trabajos que nos conectaron con la temática. Incluso de chicos vivimos vinculados al negocio del auto, yendo a ver correr a nuestro padre.

En la actualidad, en la empresa trabajan 250 personas, de los cuales solo cuatro somos Dietrich, pero sostenemos nuestro negocio proyectando a toda la empresa la sensación de familia, buscando siempre contar en nuestro equipo con personas de buenos valores.

Justamente la incorporación y el crecimiento de gerentes jóvenes, no familiares, profesionales a la organización, la incorporación de tecnología de nivel internacional en las comunicaciones, los sistemas de computación, el herramental de taller y colocar al cliente en el centro de nuestras preocupaciones, colaboraron a posicionar a la marca como referente del negocio automotriz.  

El futuro de la Empresa Familiar

Mis hermanos y yo estamos en la empresa desde hace 11 años, y cuando mi padre decidió darnos el mando tuvimos que hacernos cargo del grupo. Fue un cambio progresivo, pero no difícil, se fue dando paulatinamente.

En un futuro me encantaría que mi hijo, que hoy tiene 5 años, trabaje en la empresa. Pero, para eso, va a tener que prepararse y ganar su lugar. Mis hermanos también tienen hijos y van a ser muchos los que estén en la cadena de sucesión.

Historia

Guillermo Dietrich (padre) abrió su primer taller de autos en cuando tenía 19 años. “Era un sueño personal porque en mi familia no había pasión por los motores, mi padre era farmacéutico”, cuenta. Tres años después, se consolidó en la venta de autos y consiguió la representación de Citroën.

Un día recibió la visita de Juan Manuel Fangio, quien le sugirió que pusiera al negocio su apellido. Y a partir de ahí nació el grupo Dietrich.

Consolidándose con el correr del tiempo, el negocio ha ido incorporando a las nuevas generaciones de la familia fundadora, dándole un nuevo impulso al negocio hasta llevarlo al grado de diversificación y posición de liderazgo, que hoy la empresa ocupa en cada uno de los segmentos en los que opera.

El ingreso de la segunda generación, posibilita y explica el crecimiento exponencial  que atraviesa la empresa durante estos últimos 10 años.

Realizado por el Club Argentino de Negocios de Familia