Formas de Gobierno (Parte I)

Posteado el 17. Oct, 2018 por en Prensa

Publicado en Revista Pymes Octubre 2018

En la República Romana existía una institución útil para abordar las situaciones en las que el ejercicio del gobierno participativo se deterioraba y ponía en riesgo la gobernabilidad del Estado. Se otorgaba a un ciudadano destacado y probo la facultad de dictar leyes sin la obligación de que fueran aprobadas por el Senado. De esa facultad extraordinaria derivaba su nombre: Dictadura.

Esa cesión de derechos a una sola persona se veía compensada por el aseguramiento de la gobernabilidad, que para los romanos era un bien tan superior que les justificaba perder por un tiempo parte de sus libertades civiles. Su representante más célebre fue Cayo Julio César a quien frecuentemente se lo confunde con un Emperador aunque nunca lo fue.

He observado que, en sus inicios, el gobierno de las empresas familiares se asemeja bastante a una Dictadura. Su éxito depende en gran medida de una conducción inspirada, firme y centralizada que evite perder demasiada energía en lograr acuerdos. Es el momento de la acción y de resultados rápidos, por eso requiere de un modelo de gestión semejante al de la guerrilla: movimientos rápidos, irreverentes y exitosos realizados por un grupo de personas profundamente comprometidas con un proyecto y dispuestas a ser lideradas en forma autocrática.

En la mayoría de los casos este método de gobierno da muy buenos resultados pero, en la medida en que el negocio prospera, crece no solo en cantidad de transacciones sino también en cantidad de personas, de interacciones, de conflictividad y de riesgos. Y, en la medida que lo soñado se realiza, una parte comienza a convertirse en pesadilla.

La forma más frecuente de sobrellevar el pánico al descontrol es la apelación al Nepotismo que consiste en poblar el negocio de parientes y amigos, privilegiando el valor de la confianza por sobre el de competencia. Desafortunadamente, lo usual es que se deterioren ambas y se caiga en una crisis de gobernabilidad que coincidirá con el inicio de consultas orientadas a desarrollar una estructura de conducción y control que permita seguir creciendo en forma sustentable.

Habrá llegado entonces el momento de desarrollar un modelo semejante a la Monarquía Parlamentaria: sin llegar a ser una democracia, otorga ventajas del gobierno participativo  sin resignar agilidad ejecutiva. Para lograrlo, el accionista -que probablemente a esta altura cumpla funciones de Gerente General y de Gerente de área –  tendrá que ir delegando funciones  hasta ocupar el sitio del Rey y rodearse de un grupo gerencial o Caballeros de la mesa redonda, a quienes deberá dar cabida tanto en la propuesta como en el análisis de casi todas las cuestiones de gobierno, reservando para sí las decisiones finales y el seguimiento de su ejecución.

Este modelo participativo proveerá mayor cantidad de opiniones y riqueza de análisis que optimizarán las decisiones y aportarán el control requerido para crecer en forma sostenible. Se trata de un proceso de institucionalización del liderazgo que requiere:

  1. La instalación progresiva de métodos allí donde solo se dependía de personas.
  2. Contratación de recursos humanos de alto potencial para posiciones clave.
  3. Pasar de “más es mejor”, a “mejor es más”.
  4. La promoción del trabajo en equipo.

Todo esto, sin sacrificar los valores de la familia empresaria que dieron origen al negocio. Recomendamos reconocerlos formalmente y otorgarles carácter refundacional.

Lic. Jorge O. Hambra

Director del Club Argentino de Negocios de Familia

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