Desarrollar las nuevas generaciones de líderes empresarios

Posteado el 20. Oct, 2017 por en Sucesores

En la Argentina de este siglo, el desarrollo de Recursos Humanos dentro de las empresas se ha vuelto un desafío y una prioridad. Esto se vuelve imperioso en las empresas familiares que deben formar a las nuevas generaciones de líderes, con la finalidad de fortalecerse en el mercado y lograr sus objetivos empresariales.

Fortalecer la cadena de valor a partir del éxito de sus actores implica no sólo trabajar en la problemática actual de cada sector sino también, y en gran medida, volver la mirada -y la acción- hacia las generaciones en cuyas manos quedará la misión de construir y dar sustentabilidad a un sector. Es así como la inquietud surge entre la mayor parte de los Directores de las empresas de familia: ¿se encuentran los sucesores capacitados para tomar las riendas del negocio?

Por esta razón, muchas empresas se ponen en marcha en el camino de la profesionalización y capacitación de sus nuevos líderes, es decir, jóvenes que conformarán la dirigencia de segunda y tercera generación de empresas familiares.

A la hora de pensar en el desarrollo del liderazgo en las Nuevas Generaciones, es necesario considerar que:

1. A pesar que el liderazgo es una actividad informal, también es posible ejercer en forma profesional y no solo intuitiva.

2. Sin embargo, así como nadie esperaría que todos los buenos pianistas lo sean a puro talento, la formación sistemática en liderazgo amplía los márgenes del talento natural de cada persona.

3. Los jóvenes de nuevas generaciones están más predispuestos a aprender todo tipo de habilidades interpersonales que las anteriores generaciones.

4. Debido a que sus condiciones sociales y económicas así lo determinan, gran parte de su futuro éxito profesional y personal estará basado en cuán hábiles sean en estos aspectos informales de las relaciones humanas (el liderazgo en forma destacada) antes que en el mero conocimiento técnico/profesional.

5. Que un programa de Liderazgo debe movilizar las emociones y el pensamiento creativo más que el aprendizaje conceptual, por lo cual el programa requiere de un diseño didáctico especializado en este aspecto.

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